Iluminación para su estudio

En casa o en un local separado, la mesa de trabajo ocupa los frágiles ojos y delicados nervios durante buena parte del día. Es muy frecuente ver a personas trabajar a contraluz, con los fotones saltándoles encima, después de haber resbalado sobre el papel en el que escribían. Peor todavía. También es posible presenciar cómo la mano proyecta una sombra enemiga sobre lo que se está escribiendo, sobre el objeto de la atención ya que la luz provenía de la derecha.

Lo cierto es que no hay razón para martirizarse de este modo. Dos lámparas sobre la mesa, una a la izquierda y otra a la derecha -la primera, de mayor intensidad-, puede ser una solución bastante aproximada a lo ideal. El trabajo queda perfectamente iluminado. Ahora sólo falta que el resto de la habitación no quede nunca completamente a oscuras.
Se trata de aplicar la misma técnica que la descrita para ver la televisión. El sistema es: no-lo-organi-ce-nunca-de-modo-que-tenga -que-forzar-la-vista. El confort, a la larga, siempre viene de un ambiente cómodo.

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